domingo, 23 de diciembre de 2018

EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA: PREMIO / MEDALLA "PALABRA EN LIBERTAD" DE LA SOCIEDAD LITERARIA AMANTES DEL PAÍS, 2018.







DOS ARTÍCULOS CRÍTICOS SOBRE LA OBRA DE EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA

LA FRONTERA DE GONZALEZ VIAÑA
Por HAROLD ALVA.

El libro parece escrito para un guión de cine. Oraciones y frases muy breves, pero con un impacto tremendo. El lenguaje es tan poderoso como el tema, la inmigración. Se trata de“La frontera del paraíso”, la más reciente novela de Eduardo González Viaña.
El tren llamado “la Bestia” tiene más de cien vagones y recorre el territorio mexicano como vehículo de carga. Sin embargo, centenares de viajeros se apilan en sus instalaciones. Son los centroamericanos y los mexicanos del éxodo, los que dirigen a los Estados Unidos.
Entre ellos, viaja una mujer octogenaria. Conduce a su hijo probablemente cincuentón hacia el país del norte. Aunque los médicos de Guatemala lo han desahuciado y solamente le dan semanas de vida, ella está segura de que logrará salvarlo en el país donde todos los milagros son posibles.
¿Qué esperanza poderosa conduce a millares de latinoamericanos cada día hacia los Estados Unidos? ¿Qué fe admirable los hace lanzarse a la aventura a pesar de las brutales amenazas del presidente Trump?
Decenas de historias portentosas se desarrollan en el tren. Es imposible dejar el libro marcado porque, de inmediato, comienza una nueva aventura. Madre e hijo así como los otros esperanzados viajeros tendrán que desafiar algunos peligrosos acompañantes así como el hambre, la sed, la miseria, el miedo y hasta los espejismos.
“La frontera del paraíso” es la más reciente de una saga de novelas que está escribiendo González Viaña sobre el más importante fenómeno demográfico de nuestro tiempo: el traslado de poblaciones enteras del sur hacia el norte en busca de puestos de trabajo y otros rumbos para la felicidad.
Por la interacción entre los personajes y las historias terribles que cada uno de ellos evoca, se ha dicho que González Viaña es el novelista del apocalipsis peruano y latinoamericano. La primera de estas novelas-“El corrido de Dante”-obtuvo el premio latino internacional de novela de los Estados Unidos imponiéndose sobre las novelas de Isabel Allende y de Gioconda Belli que compartieron el segundo puesto.
“El camino de Santiago” fue considerado como una de las tres mejores novelas del mundo al quedar entre las tres finalistas del premio internacional de Planeta, Barcelona 2016.
A pesar de las frases cortadas y los cortes bruscos de las escenas, no todo es acción. A través de sus personajes, el autor medita sobre la naturaleza humana y la génesis del amor. Así ocurre cuando un ciego que viaja en el tren y lee los pensamientos dice que: “Los seres humanos estamos hechos de esperanza y de barro, pero más de esperanza.”

Como había advertido el profesor de Siena, Antonio Melis, González Viaña escribe de espalda a las corrientes literarias, las etiquetas o las exigencias comerciales. Es fiel únicamente a su vocación y más de una vez ha dicho que “mi literatura no va a servir para cambiar el mundo ni al hombre, pero me induce a asumir causas sociales de las cuales el mundo es inaguantable y el hombre no puede ser decente.”

“Un animal de palco escénico” fue llamado en Turín, Italia, en una de cuyas ferias literarias presentó su novela “Vallejo los infiernos” vertida al italiano por Lucía Lorenzini, la también traductora de Borges. Se lo decían por su capacidad de movimiento de escena en el momento de la presentación y porque compartió con su compatriota Tania Libertad un espacio para cantar y recitar el poema “Dios” de César Vallejo ante miles de concurrentes.

Las presentaciones de González Viaña son generalmente multitudinarias. El año pasado, en la Feria Internacional del Libro de Lima, fue el evento más concurrido. Ello resulta porque el autor es también un gran orador y sus presentaciones tienen inmenso poder de convocatoria.

Nuestro escritor es sumamente individual. A los críticos les resulta difícil hallarle parentesco con alguna de las tendencias actuales de la narrativa. A través de una magistral técnica nos lleva hacia un mundo que parece a punto de desaparecer, pero al cual la esperanza y el amor tendrán que salvar. Es el mundo de los latinoamericanos.


ENTRE LA REALIDADA Y SUEÑOS: LA EXPERIENCIA MIGRANTE EN LA FRONTERA DEL PARAÍSO DE EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA

Por ROCÍO FERREIRA.  / DePaul University

Eduardo González Viaña, uno de los narradores contemporáneos peruanos más destacados y reconocidos internacionalmente, autor de un número notable de cuentos y novelas, se tomó muy en serio la tarea de recuperar la experiencia de los sujetos migrantes que se desplazan de distintos países hispanoamericanos a los Estados Unidos. El autor comenzó a trabajar, a partir de la década de los años 1990, como profesor en las Universidades de Berkeley y de Western Oregon, después de haber estudiado literatura y etnología en la École des Hautes Études de París y ejercer como corresponsal en varios diarios. Además, continúa escribiendo importantes textos periodísticos en el de Correo de Salem.
Su situación de catedrático, ahora emérito, de la Universidad Western Oregon, y residente en los Estados Unidos le ha permitido conocer muy de cerca los sufrimientos de una amplísima comunidad de gente trabajadora hispanoamericana que, como consumidores, contribuyen a la riqueza del mercado de un país que, en cambio, los somete a condiciones de explotación, persecución y discriminación. Situación que se ha agudizado enormemente con la llegada de Donald Trump a la presidencia con su política de “tolerancia cero” hacia los inmigrantes y de haber llegado al grado de separar a niños de sus padres y destruir familias para aleccionar a las personas que intentan ingresar al país de manera indocumentada. La actitud solidaria de González Viaña frente a esta situación lo ha llevado a la tarea de defender a las minorías hispanas residentes en Estados Unidos a través de sus textos literarios y periodísticos de las últimas décadas. Una gran mayoría de sus cuentos y novelas recientemente publicada, aborda en la materia textual la experiencia de los sujetos migrantes.  La vasta obra narrativa de González Viaña cuenta con textos como, por ejemplo, Las sombras y las mujeres (1996), Siete días en California (1999, Premio Internacional Juan Rulfo), Los sueños de América (2000, Premio Latino de Literatura de los Estados Unidos), Vallejo en los infiernos (2007), El corrido de Dante es (2007, Premio Latino Internacional de Novela de los Estados Unidos), El camino de Santiago, (2017, finalista del Premio Planeta de Barcelona).
Esta tarde nos reúne el nuevo aporte de este gran novelista trujillano Eduardo González Viaña, es decir, su nueva novela sobre la inmigración La frontera del paraíso (2018).
Para mi es un gran gusto estar aquí acompañándolo en esta primera presentación que hace del texto recién salido del horno, especialmente porque, por esas casualidades de la vida, conocí a Eduardo justamente en Berkeley, California. Y Berkeley es un lugar importante en el desarrollo de esta nueva novela porque es el que acoge a los inmigrantes. Nos conocimos cuando Eduardo llegaba como profesor visitante a dar clases y yo ingresaba como estudiante al programa de doctorado del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Berkeley. En esa revolucionaria ciudad compartimos muchos momentos juntos con amigos queridos, todos migrantes de distintas partes del mundo. Nos reuníamos en su casa, cocinábamos, conversábamos por horas, pero sobre todo formamos una comunidad internacional. Estos recuerdos que ahora parecen sueños, se plasman en la novela. El autor con sus referentes de esa realidad, queda estampado en la ficción. Otra casualidad que me acerca al tema de la travesía en la novela, es mi reciente viaje a México donde tuve la oportunidad de recorrer Puebla, Tabasco y Chiapas, lugares por donde pasa “La Bestia”, ese tren de carga donde tantos seres humanos se acinan con la esperanza de poder cruzar la frontera. Estar en el borde las rieles por donde transita este tren y socorrer con agua y alimentos a esos viajeros desterrados que arriesgan todo en busca de un cambio social y económico, es una experiencia aterradora y celestial que jamás olvidaré. “La Bestia” es un personaje central en La frontera del paraíso; es el que transporta a esos mágicos personajes que se encuentran entre la vida y muerte y decide su destino final.
La frontera del paraíso es una novela de viajes, un género que se remonta a textos de la antigüedad que cuentan los periplos de los sujetos migrantes que se desplazan de un lugar a otro y pasan por muchas aventuras y peripecias. La novela aborda la trama desde el interior de los personajes y relata magistralmente el desplazamiento que hace una madre con su hijo desde Guatemala hasta la costa oeste de Estados Unidos. Los protagonistas son doña Asunción Martínez de Silveira y Manuel Doroteo Silveira Martínez. Personajes complejos que salen de su país hacia México para embarcarse en el conocido y temido tren “La Bestia” que carga a seres humanos hasta “la frontera del paraíso”. El viaje lo hacen por razones de salud. Doña Asunción quiere salvar a su hijo de la muerte que le acecha, pues tiene un tumor cancerígeno en el cerebro. La madre tiene la esperanza que en Estados Unidos los médicos podrán curar a su hijo Doroteo. Este viaje físico y espiritual de madre e hijo juntos está lleno de sucesos. Los viajeros pasan por todo tipo de experiencias buenas y malas en el largo trayecto. Van rodeados de gente que, al conocerlos, gracias a la sabiduría de la madre, reciben ayuda y pueden continuar con la saga de llegar con vida a la frontera.  En todo el periplo, los personajes huyen con astucia de “La Santa Muerte”, personaje que los persigue. Sus historias empiezan a poblarse de las historias de aquellos que se cruzan en su camino con la misma esperanza de llegar a esa tierra prometida, el paraíso deseado.
En este contexto, González Viaña entreteje cuidadosamente las vidas de estos sujetos migrantes y les otorga una voz desde la cual pueden contar sus propias deseos y razones por las cuales quieren llegar a los Estados Unidos. Las experiencias de los protagonistas se intercalan con aquellas de personajes secundarios que no se sabe si están vivos o muertos. En este sentido, el autor abre un diálogo con el escritor mexicano Juan Rulfo quien dedicó páginas para hablar de la relación entre la vida y la muerte en su reconocida novela Pedro Páramo (1956) cuyos personajes están todos muertos. El uso del humor es otro elemento importante en La frontera del paraíso. Es un recurso necesario para suavizar las difíciles experiencias de los migrantes y en particular la de doña Asunción. La ayuda a seguir adelante con la vida y esquivarle a “La Santa Muerte”. Además, González Viaña recurre a la fantasía, a una ficción mágico realista para narrar los testimonios de hombres y mujeres hispanos que salen al camino y dan cuenta de sus esfuerzos por sobrevivir dignamente (o en ocasiones, criminalmente) en esa tierra extraña que es de nadie y es de todos. El autor humaniza a esos seres desprotegidos que se borran de los imaginarios transnacionales.
En efecto, La frontera del paraíso de Eduardo González Viaña es ante todo una novela que quiere devolverle la dignidad a los migrantes, por eso recupera la memoria colectiva de hechos y personajes del pasado, vivos y muertos; cuenta también las historias de seres humanos olvidados, luchadores, y criminales, y denuncia los abusos de un sistema corrupto creado para lucrar de la necesidad que tienen los sujetos migrantes de escapar a cualquier precio. Los personajes de la novela, los migrantes, están desprotegidos de toda ley y están atrapados en interminables viajes psicológicos angustiosos. Desconocen si llegarán o no a su destino. Cada día que pasa trae un reto nuevo que sobrepasar.
Doña Asunción y Doroteo llegan a California y se establecen en Berkeley.  Allí la madre y el hijo logran formar un círculo afectuoso de amigos en los que se encuentra el propio autor. González Viaña ingresa como personaje de su propia novela para ayudar a la pareja de recién llegados. En la novela, es el profesor de Berkeley quien con su compañera Viviana se solidariza con estos viajeros migrantes y les tiende una afectuosa mano. Seres reales y mágicos de la comunidad hispana del distrito de la Misión en San Francisco los acogen y protegen. Doña Asunción y Doroteo han logrado salvarse gracias al amor que reciben y dan. Además, el inconmensurable amor que la madre le prodiga a su hijo es el mejor antídoto contra toda enfermedad. Doroteo gana la batalla contra el cáncer gracias al amor y cuidados de su madre.
La novela cierra el círculo del viaje migratorio donde empezó. Como el hijo pródigo, Doroteo emprende el viaje de retorno. El hijo puede volver a cruzar la frontera, pero esta vez es para regresar a su añorado terruño, a Guatemala, su verdadero paraíso.
González Viaña cumple el reto que se ha auto-impuesto de defender a los migrantes y devolverles la humanidad con sus fantásticos relatos. Hace propicio el espacio literario para contar las historias de sujetos migrantes y corregir los falsos datos que se circulan criminalizando a las personas indocumentadas. Un migrante no es un criminal y una madre nunca debe ser separada de su hijo, parece gritar el autor en respuesta a las nefastas prácticas migratorias que se realizan hoy en día en los Estados Unidos. A través de la escritura de La frontera del paraíso, la novela que leemos, González Viaña, entre realidad, fantasía y sueños, abarca con amor las distintas experiencias de los interminables viajes de los desplazados y viajeros.

Obra citada
González Viaña, Eduardo. La frontera del paraíso. Lima: Crisol, 2018.

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