sábado, 5 de enero de 2019

"BESANDO LA INMORTALIDAD" DE YENY TEJADA. Por RODOLFO DONDERO RODO.

                                                Yeny Tejada con Rodolfo Dondero Rodo



Yeny Tejada, me hizo llegar su manuscrito titulado “Besando la Inmortalidad” (Lima, Gaviota Azul Editores - Sociedad Literaria Amantes del País, 2018) , a través del gestor cultural, y gran poeta Pepe Beltrán, para que en esta ocasión que nos congrega, haga un comentario.


                               José Beltrán Peña, Yeny Tejada y Fanny Jem Wong.

Nuestra poeta, viene de las canteras de tierras sureñas, Arequipa, pueblo de poetas que han alcanzado brillo universal; desde Mariano Melgar hasta Mario Vargas Llosa, hay una larguísima relación de escritores con méritos que prestigian la literatura peruana; esta circunstancia, para Yeny, significa tener que vencer una valla muy alta, y por lo tanto no se le puede hacer concesiones a la hora de comentar su trabajo como poeta.

Revisando al histórico Manuel Gonzáles Prada, (N. 05.01.1844 M.22.07.1918) encontramos consideraciones interesantes respecto a la literatura peruana: “…Sí, laconismo, no para convertir el idioma en jerga telegráfica, sino para encerrar en el menor número de palabras, el mayor número de ideas…” es lo que nos dice en su discurso pronunciado en el  Palacio de la Exposición y el Olimpo bajo el título de PROPAGANDA I ATAQUE, a manera de argumentar contra el “leguaje acampanado y hueco” de los escritores de su tiempo.

Coincidentemente, el Poeta Narrador y Ensayista Pedro Arturo Estrada (Antioquía –Colombia- 1956)  en referencia al Oficio Poético sugiere un decálogo basado en sus observaciones, y entre otras, expresa, lo siguiente: “ 3.- En poesía vale muchísimo decir siempre más con menos. Dejar al lector espacio para su propia intuición e interpretación. No hay que darle todo explicado, no hay que contárselo todo exhaustivamente. Y tampoco pensar por él, ni adelantar juicios de valor en medio del poema. Sólo hay que expresar y poner las cosas al desnudo ante sus ojos. Nada más. Pocas palabras oportuna y perfectamente dispuestas abren la mente y el corazón; la verborrea cierra oídos y cerebros. “

Nosotros, podemos apreciar en primer término, leyendo a Yeny Tejada, que escribe su poesía como interpretando en forma tácita la preocupación contenida en las dos citas que mencioné; hace uso del lenguaje poético libreversista y cadencioso, intercalando versos breves que sugieren al lector una riqueza de imágenes, que se enmarcan en una de las tres exigencias, la fanopea, planteadas por Ezra Pound para lograr la poesía  alejada de la rigurosidad clásica de la rima y la métrica.

Yeny, en su discurso poético alude a la palabra, y construye la idea poética de la misma, como preparando la arcilla con la que ha de modelar el alfarero; el lector es advertido de la importancia que le atribuye, para lograr la construcción de sus poemas, les ofrezco algunos de estos versos, que le dan sentido al mensaje mediante el que se configura y se consolida el oficio de escritora con talento.

“…soy testigo de mi creación
consecuencia de la palabra
la palabra reacciona…”

“…Escudriño las palabras detrás de las palabras…”

“…si las palabras no han de tener sentido
qué sentido tiene que yo no las pueda usar…”

“…pienso que no importan las palabras
escudriño en tu alma solitaria y vacía como nunca…”


Siguiendo con la lectura del manuscrito, el lector encuentra en el poema titulado “Finalmente”, la naturaleza existencialista de su logopea, porque descubre sin ambages, cómo siente y cómo piensa a través de una figura anafórica donde desnuda su campo emocional:  

“Me duele me atormenta me destroza
me aguijonea me aniquila me place me distraen
me asquea me harta
me angustia me entristece me alienta me alegra
me gusta

me enferma me espantan me aterra me avergüenzan me encanta me conmueve “

A partir de este poema se suceden versos en los que conjugan los sentimientos y los símbolos, el tiempo, los sueños, la ausencia, el amor, las añoranzas, van dándole un cariz de ternura al sujeto poético, que juega hábilmente en los entretelones de la vida, gran teatro donde todos tenemos un papel que desempeñar, ya sea en la esperanza en el dolor en el desaliento la melancolía las pérdidas y las convicciones con las que la palabra, se convierte en un reflejo del alma de los seres humanos.



Tenemos en “BESANDO LA INMORTALIDAD” poemas humanos, vivenciales intimistas, algunos dedicados a alguien que se liga influye  e inspira a nuestra poeta.

En la página 95 del manuscrito que refiero, encuentro el poema “Posesión” que transcribo y leo por ser uno de los que mejor impacta mi percepción literaria, dice así:

Ni las ideas frescas ni las cálidas
distraen mis locas intenciones
en afán casi religioso
el calor suave de tu cuerpo
hipnotiza el sentir místico
me entrevero en el deseo escondido
pierdo la sensatez
ansiedad
casi lujuria
tu boca en la mía
mítico el momento
el Parnaso nos acoge
entre olivos y abetos
coronamos  el ansia
la piel insensata acepta
la magia se despierta
en ausencia
posesan lo poseído.”

Comprendiendo que cada poema es una pieza independiente, dentro de un conjunto multiforme con el que se estructura el primer libro de Yeny Tejada, podremos aceptar que la poeta, en sus poemas, crea imágenes, construye un discurso y le imprime ritmo a las palabras. 

Pero, en este que acabo de leer, podremos comprobar que equilibra sensaciones y emociones en un discurso alusivo, con consideraciones hedonistas, propias de las tendencias post modernistas, evidenciándose una suerte de confusión en espacios heterotópicos. El poema titulado, "Posesión" induce al lector a que imagine el deseo sexual como un reflejo diabólico, que podría ser o no, pasible de exorcismo. La mímesis que recurre a los olivos y abetos en el Parnaso, mitifica con osadía una narración claramente vivencial.

Saludo con entusiasmo el debut de nuestra poeta de la Blanca Ciudad, cuyo poemario recibe el influjo profundo del cañón del Colca, la majestad del Misti, y el rumor romántico de sus cuencas hídricas en cuyas riveras se bañan floridos sus campos, augurándole larga vida en las letras, porque es evidente su talento.


(NOTA: La poeta Yeny Tejada es la Directora de la Sociedad Literaria Amantes del País en Arequipa.)

 

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