sábado, 31 de octubre de 2020

Andrés Soto - Tu mirada y mi voz

ANDRES SOTO "El Tamalito" - Guitarra: Alvaro Lagos

Andrés Soto - Negra Presuntuosa (1981)

VALLEJO Y LA MEDICINA. Escribe: Angel Gavidia Ruiz.


 

VALLEJO Y LA MEDICINA
Escribe: 
Angel Gavidia
 Ruiz.
 
 
En el recuento cronológico que hace Ricardo Silva-Santisteban de la vida de César Vallejo refiere que en 1910, el poeta, al no poder seguir estudios de medicina, se matricula en la Facultad de Letras de la Universidad de la Libertad en Trujillo, pero incapaz de sostenerse económicamente retorna a su tierra natal. En 1911, dice, viaja a Lima y se matricula el 19 de abril en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Dificultades económicas le obligan a retirarse de las clases (1). Georgette Phillipart, la viuda del poeta, coincide al señalar que en 1911 “la intención de hacerse médico lo conduce a la capital. Pronto renuncia a la carrera y deja Lima” (2). Estas son solo dos de las muchas fuentes que consignan la intención del autor de Los heraldos negros de estudiar medicina.
Estos datos me plantean una primera interrogante: Vallejo de veras tenía la vocación de ser médico o solo cumplía la común aspiración de las “principales” familias santiaguinas de contar con uno entre sus miembros. Más en esos tiempos en donde dicha profesión aseguraba estatus económico y social. Gregorio Marañón define la vocación médica acercándola a la etimología, Vocatio-onis, acción de llamar, y la atribuye características de una entrega religiosa; es decir de seguir una causa en cuerpo y alma sin importar, por tanto, recompensa alguna. Habla también de pseudovocaciones como el deseo de seguir la carrera por el conocimiento o por la recompensa dineraria que su práctica conlleva (3). Y, ya en el territorio de la ucronía, viene la segunda pregunta, qué hubiera pasado si Vallejo lograba hacerse médico.
Tanto la medicina como la literatura son voraces en conocimiento teórico-práctico, en tiempo, en vida, en sangre, quiero decir en experiencia. Son voraces, digo, y no negocian a riesgo de caer en la mediocridad. Por eso, quizás, Chejov terminó abandonado su actividad médica para abocarse a la literaria. Conocida es su frase: la medicina es mi esposa pero la literatura es mi amante. Como suele suceder terminó dejando a su esposa por su amante.
Sin embargo hay un hecho evidente en la enorme poesía del vate santiaguino que nos dice que este episodio de su vida lo marcó. Es su constante retorno a los ámbitos médicos y de la biología en general para hurgar por palabras para construirla. Recordemos este “apunte” de Vallejo: Y el material más simple y elemental del poema es, en último examen, la palabra, como lo es el color en la pintura. El poema debe, pues, ser concebido y trabajado con simples palabras sueltas, allegadas y ordenadas artísticamente, según los movimientos emotivos del poeta (4). Si es así Vallejo torna una y otra vez a las canteras de la medicina para tomar palabras de ella y colocarlas magníficamente en sus poemas. Hay varios trabajos al respecto. En una rápida revisión por Los heraldos negros, por ejemplo, encontramos palabras como ojos, hombro, corazón, venas, brazos, pies, sangre, diente, pupilas, pestañas, músculos, huesos, cerebro, pezón, nervio, tísico, neurasténico, ciego, joroba, probeta, llaga; en el poema “Nostalgias imperiales II” hay un verso que dice Sus ojos de esclerótica de nieve, y en “Encaje de fiebre”: Porque antes de la oblea que es la hostia de la Ciencia/ está la hostia, oblea hecha de Providencia; en “Avestruz”: la sangre que extrajera mi sanguijuela azul; en “Nervazón de angustia”: con gotas de curare. Igual en Trilce: ovario, lagrimales, bicardíaco, dicotiledón, dosificarse en madre, pericardios, didáctilo, cervical, lácteos glandulares, etc.
Pero resulta difícil aceptar que Vallejo haya concebido el poema solo como algo trabajado “con simples palabras sueltas”. En “Los nueve Monstruos”, en Poemas humanos, nombrado tantas veces a raíz de la pandemia que venimos sufriendo, Vallejo aporta conceptos sustanciales que, claro, estructura con palabras, pero parte de conceptos. Es el poema en donde crece el dolor a cada rato, y la desdicha crece más pronto que la máquina, a diez máquinas y en donde enrostra al ministro de salud diciéndole que nunca como hoy la salud fue más mortal. Para variar habla también del humor acuoso. Interesante cuando dice que la migraña extrajo tanta frente de la frente; es decir que el dolor ha devastado al soma y con él, al hombre, e interesante también cuando, siendo el ministro de salud el punto donde apoya su reclamo y al que le pregunta qué hacer, la respuesta va más allá de un solo hombre extendiéndose por todos y por eso dice: y desgraciadamente hombres humanos hay hermanos muchísimo qué hacer. Esta frase va bien con lo que ya en el siglo XVIII pensaba el padre de la patología, el gran Rudolf Virchow: hacer política es hacer salud en vasta escala. Dicen que cuando le encargaron al médico alemán conjurar una epidemia en los distritos industriales de Silicia dio por remedio prosperidad, educación y libertad (5).
Volviendo a las pregunta planteadas líneas arriba, Vallejo tuvo una empatía muy fuerte con el dolor humano y lo conoció bien. Tenía, además, una clara inteligencia como lo atestigua su performance estudiantil. Hubiera sido un excelente médico. Cuánto de ese tiempo dedicado a la carrera hubiera menoscabado su crecimiento como poeta, es imposible determinarlo. Danilo Sánchez Lihón dice que Vallejo era un genio y que hubiera llevado las dos actividades con enorme solvencia. Estoy a punto de darle la razón.
BIBLIOGRAFÍA
1. Silva-Santisteban R. En Cesar Vallejo. Poesía Completa. Vol 1. Pontificia Universidad Católica del Perú. 1997. p 33-34.
2. Phlillipart G. En ¡Allá ellos, allá ellos, allá ellos, Vallejo! Editorial Zelvac. 1978. p7.
3. García, M: Vocación y medicina. Releyendo a Gregorio Marañón: https://amyts.ers/vocacion-y-medicina-releyendo-a.../
4. Vallejo C. El arte y la revolución.
5. Lip C, Rocabado F. Introducción En Determinantes Sociales del Perú. Ministerio de Salud; Universidad Norbert Wiener; Organización Panamericana de Salud, 2005, p 7,8.
 
 

 

viernes, 30 de octubre de 2020

CLAUDIA FLORES LOSTAUNAU: PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD LITERARIA AMANTES DEL PAÍS - FILIAL CAÑETE.

 


La SOCIEDAD LITERARIA AMANTES DEL PAÍS - PERÚ, comunica públicamente, que la destacada escritora y promotora literaria, CLAUDIA FLORES LOSTAUNAU, ha sido designada nuestra representante en la bella ciudad de CAÑETE.

 


Ella nació en el año 1972, en San Vicente - Cañete (PERÚ), cuna de grandes poetas como es el caso del mitico Enrique Verástegui. Sus estudios primarios los realizó en el Colegio 20188, Centro de Mujeres. Cursó la secundaria en el Colegio Santa Rita de Cassia-San Vicente-Cañete. 

 

Posteriormente estudió Secretariado Ejecutivo-Institución de Condoray, siguió cursos de Inglés – Instituto Rosa de Santa María. 

 


Se capacitó como guía de turismo en la Municipalidad Provincial de Cañete. Realizó cursos de computación e informática en el C.E.O.P Informática-Cañete. Realizó estudios de Conciliación Extrajudicial en el Centro de Altos Estudios Mater Ed. Magister-Lima. 

 


Continuó cursos de Derecho Civil y Penal-Colegio de Abogados-Cañete. Cuenta con Especialidad en Geriatría (Cuidados de Adulto Mayor), finalmente estudió, Terapia Física y Rehabilitación en la Escuela de Especialización de Salud Clínica de Medicina Complementaria – Chincha. Actualmente, Labora como Fisio-terapeuta. 


 

Pertenece al Centro Federado de Periodistas del Perú. Es Miembro activo de la F.P.P. Presidente de “AEPOCA” ASOCIACIÓN DE ESCRITORES Y POETAS DE CAÑETE. 

 


 

Ha publicado los poemarios, ESTACIÓN DE LAS HELADAS (2015), y MÁSCARA SOCIAL (2018), muy pronto presentará su tercer poemario

 


 


 

Desde ya le deseamos muchos éxitos en su quehacer en bien de la literatura de Cañete y del Perú, manteniendo por delante la palabra en libertad. 

 

                                                     Lima, 30 de octubre de 2020.

 

JOSÉ BELTRÁN PEÑA

Presidente de la Sociedad Literaria Amantes del País.

 

FANNY JEM WONG

Directira de Imagen de la Spciedad Literaria Amantes del País.

 

MIGUEL ATAUCURI GARCÍA

Director de Cultura.

 

 

 

 

 

C

 

A MI PADRE LO VEO. Por WINSTON ORRILLO.


 

 

        A MI PADRE LO VEO

 

A mi padre lo veo entre el escombro

De tanta y tanta vida cicatera.

Su rostro ya no tiene los arcanos

Que alguna vez mis ojos pastorearan.

 

Todo se está volviendo más sencillo:

Este claro lenguaje de mi origen

Y la risa rosada de mi madre.

 

Tantas casas y voces y penumbras:

Y la misma distancia nos engulle.

 

Nunca pude acercarme a quien me diera

Con sus brazos antiguos  el encargo

De imantar estas horas, este día.

 

Qué lejos estuvimos y afincados

En el mismo letargo, padre mío.

 

Tú en las gibas  ariscas del oficio

Que mal grado, tenaz, te espolvoreara.

Y el poeta soñaba, mientras tanto,

Atascado en los vientos que te herían.

 

Alguna vez, a veces, conversamos

Ya no recuerdo, padre, en qué dialecto.

Nuestras voces jamás zarparon juntas

Bajo el zafio sistema de las horas.

 

Sin embargo,  de lejos yo atisbaba

Que mis pasos contigo discurrían.

Cuántas veces viví lo que viviste:

¡Desempeñé tu oficio y tus caídas!

 

Yo sentía que el viento me apilaba

En tu intacto rincón desconocido.

Esta voz, esta frente y estas simas

Eran tuyas, totales, sin ambages.

 

El tremedal del alba y sus barajas

Devolvía a mis ojos tu hornacina;

Tus carencias que entonces comprendía

Encalladas en mí sin duda alguna:

¡Por todo lo que entonces no dijimos

Hoy comienzo a cantar de aqueste modo!

 

 

 

 

 

 

TERTULIA MIRAFLORINA. Por JUAN RODRIGUEZ JARA.

 

                                 Juan Pedro Carcelen, Juan Rodríguez Jara y José Beltrán Peña,

                                            en el Club Social Miraflores (Miraflores - Perú).

 
 
 
         TERTULIA MIRAFLORINA
 
José nos llama a la tertulia en antología
Juan Pedro Carcelén bien nos acoge
para reunirnos en el Club Miraflores.
donde entregamos el alma en armonía
con el cajonear de los alegres corazones.
Nuestras olas marinas sorprendidas,
rasgan el blanco tul de sus mantos
con besos de sinfonía de sus espumas,
aplaudiendo la intervención de poetas
en lágrimas, por las causes en agonías.
La gran maratón del año, hoy iniciamos,
llevando en las mochilas, las letras
para armar versos y cuentos,
en cada suspirar de nuestra vidas
y traer a este rincón de confesiones.
Fabriquemos en páginas francos amores
trazando horizontes en letras eternas,
haciendo de Miraflores lindas alfombras;
tendidos a bosques de nuestras vidas
y cantemos al mundo nuestras riquezas.
Serenata en guitarra y canto de poemas
llevemos a que escuchen los cóndores.
Sembrando esperanzas en nuestros cerros,
regados en soledad, agonizan abandonados.
Llenemos de verdor nuestros horizontes.
Nos dejaron en letras muchos amigos,
buscaron en la eternidad otras pizarras;
no estarán como hoy, más con nosotros
tal vez me consuma los doce meses
y me marcharé pensando en ustedes.