domingo, 22 de mayo de 2022

POEMAS. Por WINSTON ORRILLO.

 


POEMAS

Por WINSTON ORRILLO.

 

I

¿Dónde 
  has dejado 
     el culo?


II
 
¿ Son 
    uvas
      o
        pezones?


III
 
 ¿Un 
   misil
    o 
      tus
       besos?
         ¡ Para
            el
              caso
                es 
                  lo mismo!

 
IV
 
 Foso
   de 
     ilimitada
      facción.
        ¡Cierra
          las
           piernas!


WINSTON ORRILLO.  
LA CALERA. LIMA, 34  MAYO  DEL 2022


 

jueves, 19 de mayo de 2022

EL SOL DUERME EN SU CAMA CÓNCAVA. Por SOLANGEL AQUINO

 


EL SOL DUERME EN SU CAMA CÓNCAVA
 (El perdón)

Perdónate,
No te engarces como la niebla ingrávida sobre el mar
Ni corras asido al hilo que se enmadeja
Ya basta de bordar jeroglifos con rancias frutas
¡No te ovilles!
El sol también duerme en una cama cóncava
 ¡Aunque tú no lo veas!

Perdónate,
Porque el tiempo ha escarbado con un tenedor
La cola encogida en tu espina dorsal, tu cola de bestia
Si Dios en su divina insolencia
Trazó un cromosoma de más en tu alma obstinada
¡No te espantes!
¡El mundo también se remienda con botones rotos y telas maltrechas!

Perdónate
Pues la luna mordida igual se refleja
Mitológica y rotunda
En los mares de Creta
Y aunque un minotauro duerma en la cama cóncava junto al sol
Y la vida fermente tu cola cartilaginosa, abyecta
¡Perdónate!

¡Porque tú eres el sol de esa cama cóncava, que aún no despierta! 



 

SEMBLANZA DE LUZMILA LIBERTAD Por JOSÉ BELTRÁN PEÑA.

 

                                                  José Beltrán Peña y Luzmila Libertad.


SEMBLANZA DE LUZMILA LIBERTAD

Por JOSÉ BELTRÁN PEÑA

LUZMILA LIBERTAD, Seudónimo de Luzmila Sifuentes Reyes, nació un 29 de octubre en la ciudad de Cabana, provincia de Pallasca, departamento de Ancash, Perú; en el seno de una familia católica.
Su padre, Nemesio Sifuentes Guzmán, profesor de educación primaria, perteneciente a una familia muy sobresaliente en el ámbito cultural e intelectual. El aporte de la gran familia Sifuentes ha sido muy importante para la provincia de Pallasca. Dedicándose muchos de ellos a la mística y noble labor de profesores, destacando además en muchas áreas del saber humano, tanto en la Literatura, Música y otros campos. Uno de los más famosos, fue el extraordinario cantante Luis Sifuentes, integrante de Los Morochucos, y el famoso Miguel Sifuentes Pichuco, sobrino de este gran compositor que llegó a destacar en Lima junto a otros grandes bardos criollos.
Su madre, Juana Luzmila Reyes Corrales, bella, dulce y espiritual dama limeña, hija de padre bobonista y madre huaylina, quien la deja en la orfandad a los seis años, siendo hija única de su madre; la pequeña es protegida y criada por sus abuelos paternos, estudia en el Colegio de Monjas Santa Teresita en Lima, alternando estudios también en Cabana. Al ser madre forma a sus niños espiritualmente, les inculca valores, principios y modales, convirtiéndose así en la guía de todos sus hijos gracias a la ausencia del padre que tiene que ejercer su profesión de maestro por pueblos lejanos.
Pertenece a una hermandad sanguínea compuesta por doce hermanos, cuatro de ellos murieron de pequeños, convirtiéndose así ella en la última o Shulca (como llaman en Cabana a los últimos hijos), quedando de este modo Jesús, María, Roberto, Balbina, José Nemesio, julio, Luz; siendo José Julio y Luz con los que más interaccionó por tener cercanías de edad.
Su vida transcurrió en Cabana, hermoso y pintoresco pueblo serrano, situado a tres horas de Chimbote. A falta de tecnología, los niños, adolescente y jóvenes desarrollaron un amor muy grande por la lectura (historietas, novelas, obras literarias, etc.), formándose como personas cultas. En pueblos pequeños como Cabana se desarrolla un lazo afectivo muy grande como hermanos; además de una vida social colectiva, la memoria social colectiva es grande, la semejanza del comportamiento y el desarrollo de valores y principios de una sana sociedad.
La figura de la madre se agiganta en ellos. Es ella la que les inculca la fe en Dios y en ellos mismos, dando como resultado hijos exitosos y, lo más importante, seres profundamente solidarios y humanos. Es ella la que les inculca el amor a la poesía, música, trabajo, orden, los valores. Ella poseía una hermosa voz y una gran inclinación por la poesía. Alrededor del fogón ella cantaba con sus pequeños.
La gente de Cabana es gente alegre, amante de la naturaleza y con una profunda sensibilidad por la música, la danza, la poesía, el amor al trabajo, respetuosa y solidaria.
Luzmila influenciada y embelesada por los poemarios que solía leer, junto con sus hermanos, empieza a escribir poesía desde muy pequeña y a tararear canciones y melodías creadas por ella; así encuentra una férrea negación de parte de su madre para autorizarla a incursionar en el canto cuando era adolescente, renunciando de ese modo, en aquel entonces, a ese sueño.
No obstante sigue escribiendo poesía, incursionando como empresaria en varios rubros, se rodea de músicos, poetas, cantantes, artistas, para posteriormente formar parte de varias asociaciones culturales.
Canta y escribe con el alma sin el afán de buscar la fama. Se desarrolla en el mundo empresarial con gran éxito, logrando varios reconocimientos. Se desempeña paralelamente como periodista en los ámbitos diplomático, empresarial y cultural, logrando conjugar el trabajo con la música y la poesía, convirtiéndose en promotora cultural, llevando la imagen de su natal Cabana y del Perú a nivel nacional e internacional, recibiendo el título de “Embajadora Cultural del Perú”, y otros varios reconocimientos.
Incursionó en Política en el Partido Perú Posible por sus principios sólidos, se convierte en una líder muy respetada a nivel nacional, lo cual no es bien visto por las personas que no comulgan con los principios, la moral y la ética en ese devenir. Conoce al señor Jorge Mufarech, el cual se ofrece como mediador entre el Comité Ejecutivo Nacional y ellos para lograr la Democratización del Partido.
El señor Mufarech la llama diciéndole que no haga la auto convocatoria del partido, pues el partido le ofrece un curul a cambio de quebrar la gesta democrática. Ella fiel a sus principios rechaza tal ofrecimiento y se realiza la gran gesta histórica con la asistencia de 400 dirigentes en donde la eligen como Secretaria de Bases Democráticas. Luego es invitada por varios grupos políticos, aceptando la invitación del politólogo Francisco Miró Quesada Rada, postulando así por la agrupación política UPP, acumulando una gran experiencia sociocultural.
Decepcionada del manejo político por la corrupción decide continuar con sus labores empresariales y culturales.
Actualmente alterna la labor empresarial y profesional como periodista viajando y consolidando la parte diplomática, empresarial y cultural a nivel internacional mediante la Revista INTI Diplomatic como fundadora, directora y gerente.
Es una destacada poeta peruana. Sus poemas han sido seleccionados fundamentalmente en las muestras de poesía peruana de la Sociedad Literaria Amantes del País, asimismo en la revista peruana de literatura Palabra en Libertad. Viene representando al Perú, en los Festivales Internacionales de Poesía por la Paz realizado en la Casa Museo Ricardo Palma (Miraflores). y ofreciendo recitales de poesía en el Club Social Miraflores, en el Centro Cultural de Jesús María, en el ICPNA, en el Club Ancash, y en otras entidades culturales del país y del extranjero.
 
 

 

Nuestra poeta con Poesía arcoiriana, -su primer poemario-, publicado por la Sociedad Literaria Amantes del País - Perú, nos presenta un bello ramillete de temáticas hermoseadas y poetizadas, producto de su sensibilidad, experiencia y talento no sólo con el uso de la palabra sino porque están escritos con la tinta del amor y de la razón, invitándonos, a acompañarla en los diferentes caminos -como son los colores del arco iris: (poética, amor, familia, país, religión, paz y natividad)-, vislumbrándonos con poemas sencillos pero de una fuerza mágica y calidad humana que enaltece nuestra existencia. Todo ello, enraizado con la pureza del sentimiento y de la verdad metamorfoseada.  Es un buen poemario, que nos  augura, una carrera esplendorosa en la poesía peruana.

 

lunes, 9 de mayo de 2022

6 MESES LA POETA, 3 MESES MI PADRE: NUEVAS VIDAS. Por JOSÉ BELTRÁN PEÑA.

 



6 MESES LA POETA, 3 MESES MI PADRE: NUEVAS VIDAS
 
Por JOSÉ BELTRÁN PEÑA.
 


                A Pedro Beltrán, mi padre
                A Cecilia Molina, la poeta.


El tiempo siempre jode a todos
te da, te alegra, te entristece, te quita;
manipula tus colores y tus silencios
para decirte al final: vámonos.

El tiempo te coquetea salvajemente
tus perfiles, tus amores, tus impulsos
tus demonios, tus huesos, tu sexo
pero nunca podrá con tu alma.

El tiempo hace seis meses
se llevó a una palabra en libertad
hermosamente rara y diferente
a una rara avis bella de la poesía.

El tiempo hace tres meses
lo traicionó a mi padre con desayuno  
justo en el cumpleaños de una musa
le hizo explotar el cerebro.

El tiempo hace 180 días
se llevó una sonrisa alegre de hembra
enredó su lengua con sus cabellos
haciendo click a su amado corazón.

El tiempo hace 30 días
desmayó a un hombre bueno
sentándolo en el suelo
para humillarlo y querer matarlo.

El tiempo en un 22 de noviembre
silenció el verso, el gemido, el infierno,
la piel, el sentimiento, la luz, el babydoll
de Cecilia, poeta quien respira más vital.

El tiempo en un 22 de febrero
le movió el camino a mi viejo hermoso
haciendo retroceder sus sueños
convirtiéndome en padre antes de tiempo.

Sumo 6 + 3 = 9 meses (Vida), y
viendo de reojo el 22, sumo 2+2= 4
apareciendo Fanny quien me recuerda
que en la China el 4 es energía de muerte
y ahora, sí, le creo…



 
           Escrito en la Clínica San Isidro Labrador
           Lima, 22 de mayo del 2019.
 
 Este poema es un texto del poemario PAPAmor, publicado en el 2020.
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 Grandes amigos profesionales de la Clínica San Isidro Salvador que vieron y
 ayudaron a mi padre para su mejor rehabilitación después que le dio un nefasto derrame cerebral. ¡Gracias!.
           

 

sábado, 7 de mayo de 2022

TODOS LOS DÍAS SON DE LA MADRE. Por JOSE BELTRAN PEÑA.

 

                                                      Hortencia Peña de Beltrán y yo, con

                                                      el Osito Rene.



     TODOS LOS DÍAS SON DE LA MADRE



(Un saludo muy especial por el DIA DE LA MADRE, pero sin esas palabras trilladas, repetitivas, sosas y hasta hipócritas que se siente en algunos escritos. Y digo especial porque existen madres muy interesantes pero sacrificadas que dejan y dan todo por el bienestar de su familia o hijos).
 
 
Mi saludo a la madre que sin haber parido entrega su valioso tiempo por la existencia de un ser humano.
 
A la madre dizque clasemediera que labora como secretaria y tiene que hacer de todo para tener trabajo y no ser despedida por edad, para que sus hijos terminen la universidad, incluido acostarse con el jefe.
 
A la madre que nos limpia las calles de la ciudad en su mismo día, para que nuestras casas estén más bonitas.
 
A la madre prostituta que entrega su cuerpo para que su familia se alimente, en especial sus hijos sin padre conocido.
 
A la madre jovencísima que se ha casado con un viejo para salvar el honor, status y economía de su familia, llegando al sicólogo por falta de vida.
 
A la madre que pide ser amante porque su marido lo es solamente en un papel y necesita un hombre que la quiera y le alegre la vida antes de suicidarse.
 
A la madre que sacrifica su belleza por dársela a lo negativo de la vida en beneficio de sus hijos que ya son mayores y siguen durmiendo.
 
A la madre serrana que bajo el fogón cocina desde antes que cante el gallo, para alegremente dar el desayuno a su familia.
 
A la madre selvática descalza quien le compra ahorrando, sus vestidos, cuadernos  y zapatos a sus hijos.
 
A la madre que nos da una sonrisa sin alma al hablar de sus hijos que son maravillosos y muy humanos a pesar que son delincuentes o asesinos.
 
A la madre poeta que está mal vista por la sociedad peruana con adjetivos diversos como loca, calzón suelto o rayadita.
 
A la madre orgullosa que perdió a su único hijo en defensa de la vida o de la patria, reconfortándola que no fue un cobarde.
 
A la madre que tiene que abrazar con las piernas al marido calladita a pesar que se apagó el amor porque se puede estropear el futuro económico de sus descendientes.
 
A las madres de distintos colores y sabores, todas bellas y peruanas, que estoicamente aceptan un camino pedregoso pero con la esperanza de una luz al final del camino sin machismo ni racismo.
 
A mi madre que en encuentros incansables de amor, placer, sexo, alegrías y vida, dieron existencia a este ser que tiene múltiples defectos y se supone que algunas virtudes, logrando matar a la muerte y al silencio.
 
También mi saludo a las otras, a las que fueron y hoy son abuelas, a las que son y a las que serán, que por inteligencia, suerte o bendición del Señor tienen una vida humana más humanizada.
 
¡Feliz Día de la Madre, todos los días!.


 

miércoles, 4 de mayo de 2022

UN HÉROE DE CARNE Y HUESO. Por Marcela Pérez Silva.

 


 

UN HÉROE DE CARNE Y HUESO
 
Por MARCELA PEREZ SILVA.
 
 
 
Tomás y yo nos conocimos varias veces. Quiero recordar ahora, la vez definitiva. Era julio de 1989 y "La paciente impaciencia" acababa de ganar el Premio Casa de las Américas. En la Feria del Libro de Managua había un stand completo dedicado a exponer la edición nica: de tapas azules y grandes letras amarillas.
Una tarde de esas, por algún feliz azar, acabé en Los Antojitos tomando fresco de cacao con unos amigos y llegó el Comandante Borge. Me pellizcaba a mí misma para cerciorarme de no estar soñando. Cuando logré vencer la timidez, me atreví a sugerirle al Comandante que me encantaría tener su libro dedicado.
—No hay problema —me dijo, socarrón—. Comprátelo y te lo dedico.
Me enojó que me tomara el pelo, pensé que era un engreído de marca mayor. Pensé también que no sólo no estaba dispuesta a comprar ese libro, sino que no lo leería jamás. No conocía a Tomás. No sabía aún de su ingenio, ni de su tendencia bromista, ni de su apego a aquella máxima cartesiana por él transformada en "juego, luego existo".
Días más tarde, el Comandante envió a un emisario a buscarme, diciendo "que había encontrado un ejemplar y quería dedicármelo". Fui, muerta de miedo. Conocía de su fama de mujeriego: se decía que nunca se acostaba dos veces con la misma mujer... (Siglos después él me explicaría que no era cierto: que tenía mala memoria y que le había ocurrido, por distraído, de bañarse dos veces en el mismo río. Pero para entonces yo ya había aprendido a reconocer sus bromas y a no tomármelo en serio).
Lo que encontré fue un hombre fascinante y deslumbrador, enfundado en su traje verdeolivo con estrellas en los hombros. Hablamos de literatura, de revolución, de su vida y de la mía. De su vocación por el peligro y el riesgo. De su apuesta por la solidaridad humana y la lealtad a los principios. Me sedujo la intensidad de su mirada, la poesía que brotaba de esa boca linda y sensual. Me sedujo su coherencia, su firmeza, y esa sensibilidad descarnada: su capacidad de conmoverse frente a la belleza, frente al sufrimiento ajeno, frente al amor.
 

 
Yo había ido a Nicaragua a recoger material para hacer mi tesis y albergaba la esperanza de entrevistarlo. Me prometió concederme la entrevista y me puso a la orden su biblioteca, el manuscrito de "El arte como herejía" (entonces inédito), su flamante computadora y no sé cuántas cosas más. Apabullada, le pregunté:
—¿Qué he hecho yo para merecer tanto?
Me contestó con voz de trueno:
—Llamarte Marcela. Y tener los ojos limpios.
Luego tomó una pluma y escribió sobre "La paciente impaciencia":
"Para Marcela Pérez Silva
con algo que se parece
a la amistad y a la
ternura"
Tiempo después añadiría con otra tinta:
"igual al amor".
Salí de esa oficina flotando entre las nubes. Era primero de agosto y Managua estaba engalanada para esperar al Minguito, que es como los feligreses llaman a Santo Domingo de Guzmán, patrono de la ciudad. Incienso, caballos, promesantes pintados con grasa de carro, bellas de huipil, y diablitos por todos lados.
Nada de eso aparece tan surreal, en mi memoria, como la historia de lucha, de heroísmo y de sueños que fue brotando de aquel libro extraordinario en cuanto empecé a leer...
"Poco antes de la medianoche, durante un verano en Matagalpa, en el escenario de un crepúsculo estupefacto, mientras mi madre creía que yo estudiaba la regla de tres y los modos verbales, murió Winnetou. Old Shaterhand, con quien el indio exploró todas las geografías y emociones siempre que fueran difíciles, se negaba a reconocer su muerte".
Para mi sorpresa, el Comandante apareció al día siguiente en mi casa. Venía a tomarme la lección. Quería saber en qué página iba y qué me había parecido lo que llevaba leído. Yo estaba fascinada. Cada capítulo me revelaba una nueva faceta de este hombre-prisma. Le comenté que parecía escrito por muchos. Que resultaba difícil pensar que el audaz enamorado de Madame Bovary que se entromete en la historia para cambiar el curso de los acontecimientos literarios, fuera el mismo preso que se sentía poderoso frente a su torturador, dueño de su silencio.
—Sí, pues. Yo soy todos —me dijo sin atisbo de broma—. Soy bueno y soy malo. Soy muchos. Y todos estamos enamorados de vos. Lo cual tiene sus ventajas: puedo ser a la vez tu marido y toditos tus amantes.
Y agregó:
—¿Querés ser mi compa?
Lo tomé como una propuesta matrimonial. Mejor dicho, como varias. Y las acepté todas.
Veintitrés años duró aquella aventura hecha de momentos de inmensa dicha y pleitos de proporciones bíblicas. Fue una relación de amor y de guerra, en la que lo único que no cupo fue el aburrimiento. Juntos exploramos "todas las geografías y emociones, siempre que fueran difíciles". Fui su chofer, su correctora de textos, su asesora, su telonera. Él fue mi líder, mi maestro, mi padre, mi amante, el amor de mi vida. Estuvo a mi lado, enjugando mi sudor, cuando nacieron nuestros hijos. Yo estuve al lado suyo, tomándolo de la mano, ese día infeliz "poco antes de la medianoche, en el escenario de aquel crepúsculo estupefacto..." Y, como Old Shaterhand, aún me niego a reconocer su muerte.
 
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Tomás Borge, el poeta y comandante de Nicaragua, y Marcela Pérez Silva, actual Embajadora de Nicaragua en el Perú.
 
 

 

Baladas de una joven enamorada rodando su carrito sanguchero, de Esmeralda Cueva. Por Cronwell Jara Jiménez.

 



Baladas de una joven enamorada rodando su carrito sanguchero, de Esmeralda Cueva, es un libro de amorosos petardos explosivos a punto de detonar y destruir a la ciudad, plazas y calles; todo aquello que llevamos retratados en la memoria y en los hilos más sensitivos de la caja del corazón. Sus poemas, aunque hechos de lágrimas y amor, de reventarnos en la cara o en las manos, nos harían correr ese peligro. De reventar podrían despedazarnos y hacernos añicos.
Quiero mejor decir, que los poemas de de este libro, conllevan pólvoras de oculta ternura, de explosivo amor por lo suyo, íntimo y familiar, y de multitud de sentimientos, entre reclamos de impotencia y lágrimas, por lo que observa, vive, desvive, analiza, lamenta y denuncia del mundo -color sepia, olor a humo, a comidas de fonda, de carretilla y yodo de mar- que la rodean. Es decir el mundo y el submundo de su barrio pobre, recorrido por recicladores, terocalelos, locos, lustrabotas, ancianos, mendigos y aquel niño cobrador del microbús chatarra, mientras Esmeralda Cueva -enamorada y no correspondida por ese amor ahí, delante suyo, a quien atiende- conduce bajo la lluvia y en madrugada su coche rodante de comidas, a la esquina de la avenida de barrio. No un barrio cualquiera como los hay otros; no. De su barrio amado y buena gente, que, al final, es metáfora de este país. Suma de símbolos enraizados en nuestras complejas y profundas culturas e historias de pobreza e injusticias por décadas y siglos.
Los 31 poemas de este libro, repartidos en tres Estancias llamadas Baladas, retratan, en nervio puro, crudeza y cierto patetismo, vívidas escenas, desde el corazón sufriente de la poeta, y desde lo que sus ojos testifican con impotencia y contenida rabia. Escenas que podrían impulsar a un pintor a sus cuadros expresionistas o a un cuentista, novelista o dramaturgo, al temblor de la escritura y sus conmovedores escenarios. O al sociólogo, historiador o antropólogo, a investigar y juzgar desde sus teorías y conceptos de profecías y aciertos.
Baladas de una joven enamorada rodando su carrito sanguchero registra, desde su visión de poeta y poesía andariega, la miseria y pobreza de las familias de su favela. Aquí se describen cómo se viven los disgustos, las disconformidades y se sufre el hambre en la mesa de una familia pobre; cómo es la azotea de esa casa y sus ropas de aires fantasmas, cómo es el hospital y cómo es el dolor de los pobres, y cómo es que la poeta percibe -como en una novela o en un paneo de cine- la plaza o las calles de los seres humildes, entre perros y basurales; pero en ningún instante esta suma de 31 poemas cae ni cede un ápice en lo melodramático ni panfletario. Y este es el gran valor del poemario. Gusta sin empalago de melodrama. Gusta, conmueve y estremece hasta removernos las tripas y hacernos revivir lo suyo y la tibieza de sus sentimientos. Y gusta porque logra ser arte. Vibración pura. Poesía legítima y original, a la que solo llegan los poetas de sensibilidad auténtica, madurez y de clara genialidad.
Estos poemas por instantes nos evocan a un François Villon, el poeta medieval francés, al retratar las miserias de su tiempo; o a un Vallejo cuando nos describe su pobreza adherida a sus hambres y falta de botón en la camisa. Son los suficientes poemas que me bastan para creer que en Esmeralda Cueva tenemos los peruanos a una definida y enorme poeta, digna de ser abrazada y admirada, dado su coraje y valentía para describir y denunciar al mundo, cuánto se sufre el ser pobre y cuánto honor por pertenecer a un barrio pobre pero digno y, después de todo festivo y alegre, en este su amado país.
Esmeralda Cueva tiene mi aprecio dada la real valía poética. Todos dignos de merecer la mejor antología que pretenda reunir a poetas no solo de Trujillo sino de este país o de este continente. No considerarla, no acogerla en un libro o no oírla en un recital de poesía, significaría no valorar a una verdadera artista de origen marginal, como lo fue César Vallejo. Una voz de talento y coraje para expresar con amor y rebeldía, lo mejor de ella: su franqueza rotunda y de explosiva poesía, como muy pocas mujeres lo logran.
Motivos que sobran para considerarla una autentica poeta.
Cronwell Jara Jiménez.

 

domingo, 1 de mayo de 2022

José José - Lo Que No Fue No Será.

El AMOR TRANSFORMARÁ EL MUNDO. Por Carlos Rojas Galarza.

 


       El AMOR TRANSFORMARÁ EL MUNDO.
       Por Carlos Rojas Galarza 
 
 
He visto el pasar del tiempo
a veces fugaz
y en otras lenta y agonizante
Me preguntaba por qué
Y también veía en el cosmos de mis sueños
estrellas luminosas unas muy brillantes
y otras muy pálidas sin destellos
Y las preguntas del porqué me asaltaban
Hasta la luna llorosa con sus rayitos
escribió en la inmensidad del espacio negro
que el cielo de su mirada se entristecía
y el universo lloraba por el amor en fuga
de los corazones amantes.
El sol irradiando más rayos de ira
parecía dispuesto hacer del planeta
una bola incandescente sin fin.
La humanidad huía persiguiendo
al tiempo descontrolado y perdido
Sólo había un ser capaz
de normalizar el paso del tiempo
de normalizar las luces del sol y la luna
de parar la fuga del amor
de reverdecer la naturaleza
la esperanza de hacer de la alegría
la vitalidad de una nueva vida
humana en fin y al fin
una humanidad transformada
sin pillos impíos.
Todo esto lo podía
hacer solo un sentimiento,
una emoción,
un gran corazón con amor,
con una razón todopoderosa
de una bella mujer, una venus
cuyo nombre es el tuyo mi amada