sábado, 29 de febrero de 2020

AIRE. Por MARCELA PEREZ SILVA.



AIRE
Por MARCELA PÉREZ SILVA.


              "Vengo a verte pasar todos los días,
              vaporcito encantado siempre lejos..."
                                      César Vallejo


me acerco a ti, te beso hondo:
puro pretexto para paladear tu aroma
respiro la brisa que nace en tus pulmones
me inundo de ti
angurrioso mi diafragma
se apodera de tu aliento
tu aire atraviesa mis narices
desborda mis cavernas
remece la arboleda de mis bronquios
me insufla los alveolos
de ese hálito secreto que supo poblar tu sangre
inspirar tus neuronas, bombear tu corazón
recorrerte palmo a palmo en lo profundo
nutrirte de moléculas de gas enamorado
que alguna vez fueron diamante
estrella fugaz
brizna de hierba
caracola reina
cola de quetzal
y ahora son este, tu hermoso cuerpo de hombre
amador y amado
que recorre el mío con precisión y ternura
haciéndolo vibrar, arrancándole música
mientras yo me sumerjo en tu olor
me bebo tu viento
me repleto de tu oxígeno
"vaporcito encantado" en mis adentros
lo convierto en humus
en cúmulo
en célula
rebelde

JORGE NÁJAR NOS DESCUBRE EL PARÍS DE CÉSAR VALLEJO Por WINSTON ORRILLO.

                                                           WINSTON ORRILLO.





JORGE NÁJAR NOS DESCUBRE EL PARÍS DE CÉSAR VALLEJO

Por WINSTON ORRILLO




  “En suma, no poseo, para expresar mi vida sino mi muerte…”

 “Todos han muerto./ Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo.. Murió un viejo tuerto,/ su nombre no recuerdo, pero/ dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina…/ Murió mi eternidad y estoy velándola.”

Piedra negra sobre una piedra blanca. “Me moriré en París con aguacero,/ un día del cual tengo ya el recuerdo./ Me moriré en París -y no me corro-/ tal vez un jueves como es hoy de otoño.//Jueves será, porque hoy, jueves. que proso/ estos versos, los húmeros me he puesto/ a la mala, y jamás como hoy me he vuelto,/ con todo mi camino a verme solo.//César Vallejo ha muerto, le pegaban/  todos sin que él les haga nada;/ le daban duro con un palo y duro/ también con una soga; son testigos / los días jueves y los huesos húmeros/ la soledad, la lluvia, los caminos.”
                                                                       César Vallejo





                         Conocíamos a Jorge Nájar (Pucallpa, 1946) Poeta, narrador y traductor, como una autor multipremiado, que tiene varios quinquenios (desde 1976)  como residente en la patria de Baudelaire.

Eso explica  la tesitura de este libro asombroso, César Vallejo,  La vida Bárbara, que acaba de publicar en el dinámico sello Cinco editores, que dirige Jaime Chihuán Gálvez, autor, asimismo, del enjundioso prólogo.

De  hecho, a partir de su publicación, este no escueto volumen (son poco más de 400 páginas) se convierte en fuente de consulta insustituible para esa creciente legión de Vallejólatras, en la que, por cierto, se cuenta el autor de las presentes líneas quien (la ocasión la pintan calva) tiene asimismo un libro, (que no sé si haya consultado Nájar) sobre el periodismo del autor de “Masa”, y que es un estudio sobre los artículos del santigochuquino, editados por el recordado sanmarquino Jorge Puccinelli Converso.

Mi libro, aparte de la edición peruana, debida a la Biblioteca Nacional del Perú,  fue asimismo publicado por la Unión de Periodistas de la Patria de Martí y reproducido en las prensas bolivarianas  de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Pero volvamos a César Vallejo. La vida bárbara, que nos lleva, bien de la mano, por el periplo parisino de nuestro poeta más universal, pero que, asimismo, en sus primeras páginas nos presenta los orígenes del estilo vallejiano y de sus avatares con la bohemia trujillana, que después se integraría en el llamado Grupo Norte, bajo la égida de Antenor Orrego, prácticamente descubridor del jovencísimo Vallejo, al que orienta y hasta le hace el prólogo a su Trilce, adelantado poético de un nuevo lenguaje para la nueva  lírica en nuestro idioma.

Deuda eterna para con Antenor quien, además, convence a su sobrino para que cambie su boleto de primera en barco  a Europa, por el equivalente a tres, de modo que el ya autor de Los heraldos negros, se  embarca -para variar- sin un solo centavo. Y este “viaje, anotémoslo, en realidad era una fuga porque él poeta había salido de la cárcel (a la que fue a dar por una calumnia) solo con “ libertad provisional”.

Quien ha escrito, y mucho, sobre ese desagradable avatar, entre los varios desagradables que tuvo que padecer el gran bardo, es Eduardo González Viaña.
En estas páginas, que podríamos considerar como liminares frente al Vallejo parisino, se hallan las vicisitudes de la injusta carcelería que sufriera el vate, y que –una por otra- diera nacimiento a Trilce.

Solo quien conoce como Nájar, París, nos puede hacer un recorrido por los diferentes hoteles –los más baratos y en cuartos desvencijados- donde se alojara el poeta y sus parejas, básicamente Henriette y Georgette, ambas supieron compartir las vicisitudes de quien prácticamente vivía solo para escribir y publicaba en aleatorias revistas –y hasta en El Comercio de Lima- que le pagaban  tarde, mal o nunca.

Este volumen nos escarapela cuando uno comprueba los orígenes de la poesía vallejiana, tan cercana al dolor, a la desesperación, a la enfermedad, al discurrir agónico.

Felizmente no faltaron los buenos amigos, a los que por cierto, les debía prácticamente el pan que se llevaba a la boca, y entre esos estuvieron Juan Larrea, Pablo Abril de Vivero, Alfonso de Silva, Julio Gálvez Orrego (el que le facilitara el viaje al canjear su boleto de primera en barco, por otro de menor costo: este era nada menos que sobrino de Antenor Orrego, su mentor intelectual), Max Jiménez y José Creeft, entre varios otros. Con ellos visitamos los famosos cafés parisinos como La Rotonda, del boulevard Montparnasse, con su ambiente bohemio y su mostrador de zinc.

Los perros ladran, los pájaros cantan, Vallejo escribe.

He aquí el intríngulis: en pocos lugares –si alguno hay- se puede vivir de los que uno escribe.

Y luego viene la militancia partidaria, acentuada después de haber ido a Moscú y visto la tremante Plaza Roja.

Vallejo es acusado de revoltoso y se le expulsa de Francia.

Nuestro poeta, consecuente con sus versos, sabía quiénes eran los enemigos, pero el sectarismo medraba, y hay apocalípticas peleas con los surrealistas, con la secta de Breton y Aragón.

Vallejo escribía en pequeñas libretas y muchas veces –obviamente no tenía máquina de escribir-los materiales estaban dispersos: ¡cuánto no se habrá perdido!

Aparte de las vagabundas –que sobraban- dos son los amores del bardo: Henriette y Georgette, esta última la que sería su polémica viuda, y que con él gastó una herencia de su madre de varios miles de francos.

Es polémica la relación con Neruda quien al final le escribe un sentido poema.
Gran agudeza: Vallejo se mofa de autores que él llama epilépticos, como Breton, pero en general respeta a escritores como los que integran el surrealismo, cuyos postulados no acepta del todo.

Entre Madrid y París se la pasó Vallejo pues consiguió  una beca española para graduarse en Derecho, y solo la buscó porque significaba una salida económica, ya que él vivía de los “sablazos” que sus más cercanos amigos –como Juan Larrea o Pablo Abril de Vivero, les permitían hacer.

No nos detenemos en la producción bibliográfica de Jorge Nájar, y prometemos, en cambio comentar su premiado libro –Cope- de poemas que me ha proporcionado la querida Rosina Valcárcel.

En fin, si quiere ud. conocer la fundamental vida francesa de Vallejo, el presente libro es sine qua non.

Por algo él escribió “Me moriré en París con aguacero…”

¡Y así fue!

FANNY PALACIOS. LA REBELDÍA Por GUSTAVO ESPINOZA MONTESINOS.








FANNY PALACIOS. LA REBELDÍA

Por GUSTAVO ESPINOZA MONTESINOS
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Suele ocurrir que dos palabras resultan suficientes para describir una vida y una obra. En este caso, aludiremos a Fanny Palacios Izquierdo, la pintora peruana, quizá no muy conocida hoy; pero que tiene en su haber diversas exposiciones, muestras y talleres de pintura.
En verdad, que no se trata solo de una artista plástica de la que podría decirse mucho. Se trata de una mujer rebelde que asoma en el escenario nacional férreamente vinculada a la cultura y a las causas más sentidas de la población. En el caso, su actividad de vida, se suma a una conducta concreta, y a una activa labor que corresponde al compromiso libremente adquirido a partir de una cada vez más definida Conciencia de Clase.

Desde una tribuna discreta –los “Amigos de Mariátegui”, cuya presidencia ejerce- Fanny desarrolla un constante trabajo orientado a promover la cultura y el pensamiento. Cada martes en la Casa Museo del Amauta, escritores, poetas, artistas, cantantes y otros; intercambian impresiones, recitan poemas, presentan libros, entablan conversaciones en torno a temas de la cultura y el arte. A su manera, buscan seguir, prolijamente, el derrotero del Amauta.

Las actividades de los Amigos de Mariátegui le proporcionan fulgor y vida a un Museo, levantado gracias al esfuerzo de muy pocos funcionarios, y sí de algunos intelectuales comprometidos con el legado del autor de “El Alma Matinal”. Y es que, como se sabe, para Mariátegui el arte tiene que alimentarse de una savia, de una tradición y de una historia. Todo eso lo alimenta.

En el plano de la pintura, Fanny –meritoria autodidacta- recoge, la huella de otras grandes: Tilsa Tsuchiya, Julia Codesido, Carmen Sacco y Etna Velarde. Toma de cada una, tanto el sentido del arte como su compromiso social. De ese modo, conjuga en un solo haz la belleza de la pintura, con la consigna de lucha que fluye de su rebeldía. Ella, la anuda a otra grande: Frida Kahlo.
Es aún muy joven para que se pueda llamarla artista consumada. Está en camino de lograr su propia cima. Y pone empeño en la causa. Por eso, ya se puede afirmar que su espíritu indomable lucha por salir a la luz, por pintar los colores de su vida, sus anhelos de siempre, su esperanza forzada, y el color de sus sueños.

Tiene ya en su haber muchas batallas. Sabe del dolor, y la paciencia; del alcance vigoroso de sus dedos; de la fértil llanura de su sombra; de la capacidad inmensa de su fuerza. Por eso se puede asegurar que coraje y voluntad, anidan en su pecho. Su juventud, la ayuda
Una nueva muestra de su arte tendrá la posibilidad de expresarse el jueves 5 de marzo en la Sala de Exposiciones de la UNI, que acogerá su más reciente pincelada, bajo el sugestivo título de “Fuerza de Mujer”.

Uno de los cuadros de la muestra –“Ojos de lucha”- creado en homenaje al Chile Antifascista, sirve para alentar ese mensaje de rebeldía que se expresa en la solidaridad con el combate de los pueblos de América Latina; pero también en la más plena identificación con las más altas causas de nuestro propio pueblo.

Los niños afectados por la Leumoniosis, en La Oroya y Cerro de Pasco; los campesinos descalzos en los perdidos parajes de nuestra serranía; las mujeres, con sus polleras y Llicllas, en ferias costumbritas; asoman haciendo contraste con la compleja belleza del paisaje peruano y con las constantes movilizaciones de los pueblos marginados.

Los colores vivos, los trazos definidos, los rostros perfilados y el fondo del paisaje pueblerino, constituyen un todo de belleza y armonía. Bagua, Conga. Tia María, las Bambas; encuentran acogida en estos óleos.

Y es que la pintora no sólo recoge en sus obras la naturaleza viva, y muerta, que nos rodea; sino que, al mismo tiempo, enarbola banderas sentidas por millones. Con sus pinceles, a la manera de Julio Ramón Ribeyro, Fanny Palacios muestra la activa imagen del mudo, que expresa su rebeldía y su voluntad de lucha.

Es alentador que en nuestro tiempo, asomen nuevas expresiones del arte y de la vida; que tomen forma las experiencias recogidas del pasado; y que se recree la más ardiente expectativa de hombres y mujeres olvidados que anhelan formar parte de la Nación Peruana.

Por eso, en la dinámica que fluye de la obra de los jóvenes artistas,, se reflejan legítimas inquietudes de orden ciudadano. La igualdad de género, la inclusión social, el valor real de las poblaciones originarias, el respeto a la dignidad; constituyen la carilla del arte peruano de nuestro tiempo.
Cuando la juventud toma en sus manos el arte –decía Mariátegui- debe dar un ejemplo de responsabilidad y alerta vigilante. Citando a Gregorio Marañón, el Amauta lo rememora: “el joven debe ser indócil, duro, fuerte y tenaz. Debe serlo, y si no lo es, será indigno de su partida de bautismo. Juventud no es una palabra hueca, ni un tema de inspiración para los poetas líricos. Es una realidad orgánica, viva, palpitante, de contenido trascendental”. Y la rebeldía, lo define todo.

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Ilustración: Fanny Del Rocío Palacios Izquierdo, "Canto General a Nicaragua sandinista", óleo sobre lienzo, 100x85 cms., 2019.

BÉJAR Y LA HISTORIA QUE NOS QUISIERON OCULTAR Por WINSTON ORRILLO.

                                                           WINSTON ORRILLO.





BÉJAR Y LA HISTORIA QUE NOS QUISIERON OCULTAR

Por WINSTON ORRILLO.



  “El Colón cristiano y bueno ya era otro Colón, no el verdadero. Y el origen mismo de la América Hispana fue creado sobre la base de un conjunto de errores, falsificaciones y mentiras..”.
                                                           Héctor Béjar.



Atreverse, con  el voraginoso tiempo que mal vivimos, con un  libro de nada menos que 800 enjundiosas páginas, es cosa seria. 

Además porque Historia del Perú para descontentos. Vieja crónica y mal gobierno. La otra historia, la que nos ocultan( AcHEBe Ediciones, 1919), paráfrasis de la obra fundacional de Felipe Huamán Poma de Ayala, es no solo un libro, sino una repetida historia del Perú verdadero, una constante, permanente de búsqueda de la verdad, allende las falacias “ad usum”.

 Si tuviera autoridad en el Ministerio de Educación este volumen sería “sine qua non”, en especial, por cierto, para los maestros que persiguen la verdad escondida en las añosas y tergiversadas páginas de la  mal llamada “historia” patria.

En el presente libro, verbi gratia, aparecen, desde la criminal  Isabel, paradójicamente, conocida como La Católica y el esclavista Colón, llamado “el descubridor”.

Todos figuran-políticos: funcionarios y delincuentes que, haciendo una abstracción en el tiempo, hoy por hoy, podemos ver en las crónicas “rojas” cotidianas.

Al Dr. Héctor Béjar, cuya imagen es indeleble, no se le escapa nada ni nadie. Para ello tiene un background destacadísimo que le permite ejercer la docencia en San Marcos y La Católica, amén de haber ganado el Premio Latinomericano de Ensayo en el relevante concurso internacional de Casa de las Américas de La Habana, Cuba (1969).


Ahora él es magíster y doctor en Sociología, amén de su histórica dirección del Ejército de Liberación Nacional, por obra de la cual purgó carcelería hasta que fue liberado por el Chino (“El verdadero) Juan Velasco Alvarado (por eso yo lo llamo “Comandante”: epíteto que, igualmente merecen El Che, Fidel, Camilo Cienfuegos; y en el Perú combatientes  como Víctor Polay y/o Néstor Serpa Cartolini. Es decir ¡lo que se ha ganado en el campo de batalla no se pierde nunca¡)

En fin los 38 grandes capítulos en los que se divide el presente volumen nos llevarán de sorpresa en sorpresa, y prueba de ello es que no dejamos de admirarnos cuando  nos topamos con frases como: “El hombre es un ser hecho para matar”. O aquello de que,  “el nuestro, no es un pueblo sin memoria, sino un pueblo de cómplices”.

El curriculum vitae de nuestro autor avala su autoridad para revelarnos ese Perú que desconocíamos. 

Amén de que el presente volumen no trata sólo del Perú, sino que comienza con el origen del hombre y su anfractuosa evolución. Otro punto a favor de su obligatoriedad para los maestros de la especialidad, y, en general, para lo que podríamos llamar “el lector culto”

Como casi todos estamos descontentos con el Perú que nos ha tocado mal vivir, convocamos, pues a la lectura urgentísima, de este enciclópédico texto, quizá el “non plus ultra” de la imprescindible obra del Comandante Héctor Béjar Rivera, maestro por antonomasia y conferencista de polendas.

El suscrito lo conoció en el ominoso penal “El Sexto” (QPD), cuando por mediación de su entonces cónyuge,  Anita –ausente lamentablemente-  concurrimos a hacerle una entrevista, en nuestros tiempos de reportero “de calle”. Allí aparezco en una foto con una de las hijas del combatiente, la misma que, a no dudarlo, ha convertido en abuelo a nuestro entrañable autor.



POEMA DE ROBERTO ALDAVE PALACIOS

                                             Roberto Aldave Palacios y José Beltrán Peña.






POEMA DE ROBERTO ALDAVE PALACIOS

En el Homenaje realizado a Roberto Aldave Palacios, él, se estrenó como poeta, pues en el libro DOBLE que se publicó para tal homenaje figura el primer poema de su autoría. (JOSE BELTRAN PEÑA).

 


                PIEDRAS SIDERALES


Viajeras de cósmicas distancias
Estrellas que apagaron sus luces
en estos paraísos terrenales
donde el verbo se hizo hombre
y habitó entre nosotros.

Verbo y piedra
unidad indisoluble de la creación
principio del principio
anterior al tiempo y la memoria.

Vieja morada de Ñaupa runas,
Adanes, Moiseses e Inka Rocas
creadores y grandes constructores de palacios,
templos, fortalezas y caminos
hicieron florecer también el verbo y la palabra
en sus mitos, leyendas, harawis y huaynitos
en los Quipus, Hucos y Tocapus,
historias que no se acaban de escribir ni contar
quedan sus huellas, sus obras,
sus principios y sus leyes
como el Ayni, la Minka, raza cósmica.

Verbo y piedra, vencedores del tiempo
orgullo nuestro que debemos continuar