miércoles, 12 de julio de 2017

50 AÑOS DE "CIEN AÑOS DE SOLEDAD" Y 60 DE "EL PEZ DE ORO". Por JOSE LUIS AYALA.

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Hay un tema que todavía no ha sido debidamente abordado, pero seguramente que con ocasión de los 50 años de la edición de “Cien años de soledad” y 60 de “El pez de oro”, concitará especial interés de críticos, epistémicos, historiadores, académicos, lingüistas y nuevos escritores. Quienes han leído la obra de Gabriel García Márquez y Gamaliel Churata, seguramente encontraron coincidencias y distancias culturales. Domino del idioma, prosa alimentada por la poesía, rebelión contra el orden establecido, América Latina como preocupación ideológica, etc., etc. En fin, se trata de una nueva exploración que es no fácil resumir en pocas palabras. Sin embargo, hay un hecho que ha quedado absolutamente claro. La palabra “indigenismo” le hizo mucho daño a la literatura peruana. Superar ese criterio errado y servil, no será fácil.

La conmemoración de los 50 años de edición de “Cien años de soledad”, permitirá entre otros temas de interés, conocer la correspondencia de Gabo, diarios íntimos, primeros artículos periodísticos, correcciones de sus libros luego de ser editados. En fin, los lectores tendremos acceso a una serie de informaciones para formarnos una idea cabal, acerca de uno de los escritores más importantes del idioma español. En cambio Churata, no goza de la misma suerte ni destino. Está pendiente todavía recuperar doce libros inéditos en poder de un sobrino nieto. Sin embargo, habrá que seguir insistiendo hasta que por lo menos quede establecido que “custodia” esos textos.

Con ocasión de recibir el Premio Nobel de Literatura, el 8 de diciembre de 1982,
Gabriel García Márquez en la Sala de Conciertos de Estocolmo, Suecia, el 8 de diciembre de 1982, dijo: “América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad”.

Demostró que el tema de la soledad en América abarca todos los ámbitos de la vida y sus habitantes. Pero además, condensó temas referidos al sentido fabuloso de los cronistas. La increíble invasión de España. El hecho de trasladar en galeones frágiles tantas toneladas de oro. Caricaturiza a dictadores militares que pretendieron detener el tiempo. Se refirió a la a pobreza de América Latina. Por la magia del lenguaje convirtió la realidad sea un espejismo verbal. García Márquez declaró y eso es muy importante, que las noveles de todo autor es un solo libro, aunque tengan distintos títulos. 

Churata en cambio tenía otro criterio. Se propuso escribir una enciclopedia en varios libros con distintas temáticas. Su deseo era abarcar todo el conocimiento humano de su tiempo. Tarea difícil pero que cumplió, tal como quedará demostrado cuando recuperemos sus doce libros inéditos. En efecto, en octubre de 1966, en la Universidad Federico Villarreal, Churata dijo: “Debo explicar cuáles son las formas que empleo para crear mi obra. Realmente es una pregunta para mí, erizada de dificultades. El pez de oro, en gran medida, comenzó a ser escrito en la escuela primaria. Yo he sido un mal estudiante, me he considerado hasta pésimo estudiante. Es que había una sola razón: yo no estudiaba. Me ocupaba de escribir El pez de oro. Ustedes recuerdan que Giovanni Papini, el gran pensador florentino, fue también un pésimo estudiante, era un individuo que no oía a su profesor en las clases. ¿Por qué? Porque estaba obsesionado con una idea gigantesca, la de escribir ahí, en la escuela primaria, una enciclopedia. Giovanni Papini debió ser un poco mayor que yo, ya ha muerto, ustedes lo saben. Pues a mí me pasaba lo mismo. Cuando estaba cursando en la escuela primaria no me dedicaba a estudiar los programas de la escuela, me dedicaba a estudiar y organizar una nueva enciclopedia. Si he sido un mal estudiante, no he sido un estudiante malo, que es distinto. Mi maestro fue don José Antonio Encinas, de cuyo nombre ustedes deben tener memoria un gran pedagogo incomprendido”. 

En Churata el tema de la soledad tiene un sentido cósmico, ultraórbico, vital y giratorio. Está relacionado con lo que ahora se conoce como física cuántica. No hay vacíos en el espacio y menos entre la vida y la muerte. Para Churata América es una patria poblada de idiomas híbridos pero que renuevan la cultura. Las culturas ancestrales no han desaparecido, son el sustrato de lo que somos. El escritor es sobre todo un animal político. La muerte no existe debido a la vigencia de cosmopercepción y la dialéctica. Se puede ser muy antiguos y al mismo modernos, alimentarse de la cibernética y posmodernidad. Sin embargo, a pesar de distintas visiones acerca de América Latina, entre García Márquez y Gamaliel Churata hay muchas opiniones coincidentes.

Churata y García Márquez aprendieron el oficio de escribir desde adolescentes. Ambos fueron lectores de los clásicos. Churata leyó más a los filósofos, García Márquez a los novelistas. Churata y García Márquez fueron socialistas declarados. Churata se hizo bibliotecario, García Márquez prefirió el periodismo. Churata decidió usar todos los recursos de la literatura de vanguardia, García Márquez no experimentó el uso del idioma. Pero entre “Cien años de soledad” y “El pez de oro” hay vasos comunicantes que todavía no han sido debidamente estudiados. Hay temas literarios fundamentales que constituyen los nuevos desafíos que es preciso aceptar. El oficio del escritor en referencia al idioma español. América Latina como continente y destino humano, político y cultural. La responsabilidad del escritor para producir siempre una buena literatura. 

Nadie iba a imaginar que Gabriel García Márquez y Gamaliel Churata, finalmente se encontrarían más allá de la muerte y el tiempo sideral. La valoración de Churata ha empezado hace pocos años, ha tardado mucho debido a la indiferencia y menosprecio de la academia. Ahora se puede decir que no nos equivocamos. El tiempo nos ha dado razón. El gran desafío además de hacer un paralelo el Gabo y Churata, es demostrar que ambos escritores desafiaron a los cánones literarios de su tiempo y vencieron. En los libros de Churata la magia del idioma, lo real maravilloso, la soledad de América y el sentido poético del tiempo, aparecen con una dimensión extraordinaria. En García Márquez hay muertos que regresan, está presente el ajayu watan. América es una metáfora real donde lo cotidiano es extraordinario. En fin, recién empieza la fiesta de la palabra para bailar en el centro del universo con los Buendía, Úrsula y Gabo; la mamita Brunilda, los Mamani y Churata, todavía hay muchos que reflexionar y escribir. Todo empieza de nuevo.

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