domingo, 17 de junio de 2018

MARCO AURELIO DENEGRI. Por WINSTON ORRILLO.


Ahora usa aquello de polígrafo para decirnos que no tiene doctorados apócrifos con el de Ratalán ni, menos, los de aquellos que embadurnan lo que no son cucurrilucum vitae, sino ridiculum...
Creo haber leído la mayoría de sus libros, pero eso es una utopía, pues su producción es voraginosa.
Sé que se toma un merecido "descanso médico" y,cada domingo, veo el diario donde escribe hogaño, mas su columna, impertérrita, sigue apareciendo.

Mi tesis es que a Marco Aurelio Denegri no se le lee, sino que hay que, como a los grandes, estudiarlo.

Lleva varios quinquenios en la TV -ahora en el 7- y desde allí dicta su cátedra. mas Ahora, apresuradamente el Estado ha dispuesto que deje la Clínica particular que sufragaba con su magro peculio: más por el qué dirán pues parece que el canal no lo tenía asegurado. ¡Ni kafka lo creería!
Hoy hasta la presidenta del Organismo respectivo, se "preocupa" de su salud.

Estoy acabando de leer su última presea, y me preocupaba que no respondiera a mi agradecimiento y/o mi juicio preliminar. Ahora lo sé: su salud devino en precaria.

Pero, cada domingo, se le puede seguir leyendo. así ad infinitum.

Marco Aurelio, siempre polémico, continúa dándonos lecciones.

Yo no puedo leerlo sin el Diccionario de la Academia (a la que él suele corregir) o el de Latín.
Sostengo que es MAD uno de los clásicos supérstites, que tenemos la suerte de que esté entre nosotros..

Sigamos no leyéndolo solo, sino, como repito, estudiándolo.

Larga vida a su eterna inteligencia.

¡Así sea!

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