viernes, 2 de junio de 2017

HOMENAJE A FEDERICO GARCÍA HURTADO Y UN MEMORABLE ARTICULO DE WINSTON ORRILLO

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LA ASOCIACIÓN AMIGOS DE MARIÁTEGUI, LA CASA MUSEO MARIÁTEGUI Y EL  GREMIO DE ESCRITORES DEL PERÚ


rinden homenaje al destacado cineasta y escritor:

FEDERICO "FICO " GARCÍA HURTADO

Día: MARTES 6 de junio.
Hora: 6:30pm
Lugar: Casa Museo José Carlos Mariátegui, sito en la Av. Wáshington N° 1946, en Lima (a media cuadra de la Av, 28 de julio). 


Ingreso libre



FICO GARCIA, HARAWIKU LÍRICO Y EPICO.

Por WINSTON ORRILLO.

“Si tú naciste un día que Dios estaba enfermo/ yo nací un día que Dios estaba muerto…”

“Lo verdaderamente importante no es el nacimiento / o la muerte, sino la calidad de los días que vivimos./ La verdadera muerte es la resignación ante la fatalidad,/ la mudez ante la injusticia./ La vida en cambio/ es la fraternidad de los pobres, la decisión de vencer./ Día habrá en que nuestros cuerpos surjan nuevamente de la propia ceniza”

Mi problema, mi gran problema, es que, escribir sobre Federico - “Fico”- García, es como si escribiera sobre mí mismo (¡lo conozco, lo he leído tanto!).
Pido, de entrada, perdón porque, el presente, es un texto en el que la objetividad es una falacia, una petición de principio.

El arribo de HARAWIS Poemas y canciones, de Federico García Hurtado, en muy bella publicación de Juan Gutemberg, Editores Impresores EIRL, constituye un acontecimiento que, unido a la derrota que acabamos de proporcionar al narcofascismo fujimorista, es motivo de júbilo incoercible.

El presente volumen abarca más de sesenta años de ininterrumpida creación poética –lírica y épica- contenida no solo, strictu sensu, en poemarios propiamente dichos, sino rescatados de narraciones –magníficas novelas- y, asimismo, de su vasta filmografía, pues nuestro autor es uno de los más proficuos creadores de corto y largometrajes, entre los que destacan Kuntur Wachana Laulico ;Melgar, el poeta insurgente; Túpac Amaru, El socio de Dios, La manzanita del diablo, La yunta brava, entre otros; mientras en los últimos años, ha realizado largometrajes documentales, sobre Alfredo Torero y Venezuela, país en trance.

Como novelista son relevantes sus textos, El Paraíso del Diablo, que recibiera el justo elogio de César Lévano, quien la considerara la mejor novela peruana de los últimos cuarenta años, luego de Los ríos profundos. Asimismo, Piel de fuego y El socio de Dios (del que hizo su filme ya mencionado).

Pero no contento con esto, que ya es bastante, Fico ha incursionado en el ensayo con La Revolución Agraria en el Perú y Pachakuteq, una aproximación a la cosmovisión andina, en coautoría con Pilar Roca, con la que, asimismo, trabajara Ayataki, canción de los muertos, escrita en admirable prosa poética (aprovechando su impecable conocimiento del quechua), con el intento de mantener la vigencia de hombres y mujeres que dejaran huellas indelebles en sus vidas.

Hasta que llegamos al presente libro, HARAWIS Poemas y Canciones, que es como un muestrario de que siempre, permanente, incoerciblemente, la poesía ha sido el impulso motor, el elan vital que ha movido todo lo hecho y/o producido por su talento inabarcable.

Él, todo un harawiku (poeta en quechua), nos entrega, reunido, el fruto de su permanente transubstanciación con el vuelo lírico-épico que es, a no dudarlo, el Norte de su obra en pleno trance creativo y que, en el presente volumen abarca –lo repetimos- más de sesenta años de usar una lira que nunca bajó la cerviz, y que ora canta al amor y sus metempsicosis, ora rinde culto al luchador social, al constructor de ese futuro que –lo sabemos- se gesta en el cantar de un país que ha parido a un Manco Inca, a un Túpac Amaru, a un Mariano Melgar, a un José Carlos Mariátegui, a un Gustavo y a Violeta Valcárcel, a Javier Heraud., entre varios otros.
Pero como él es un convencido –como el que esto escribe- que ahora hablamos de Nuestra America- en su tremante libro, Fico rinde, igualmente, homenaje a luchadores impertérritos como Hugo Chávez Frías o Tomás Borge Martínez.

Obra polifónica, con tono grave y requiebros de ritmos mulatos (en Piel de fuego, especialmente); la actual, sobre todo, tiene, como leitmotiv, rendir culto al ser insurrecto y sus luchas permanentes contra la siniestra frase de Thomas Hobbes, “El hombre es un lobo para el hombre”.

Por ello, nos complace subrayar el perfil pedagógico de la poesía épica de Federico, como en este fragmento de Kuntur Wachana, Donde nacen los cóndores, precisamente, el dedicado al pensamiento de un discípulo de Saturnino Huillca, Mariano Quispe, “viejo pastor de ovejas, perseguido y encarcelado, un día cualquiera de mil novecientos cincuenta y ocho”.

Esto es lo que él piensa, ya en la ergástula en la que fue confinado:
“En la vieja prisión de Calca, Mariano Quispe comprende que la resignación es el otro nombre de la injusticia, que la humildad ante el poderoso no es virtud, sino vicio; la pobreza, una costumbre de culpa, y el miedo, una herramienta del patrón para sepultar su grito. Pero sabe también que hay hombres que luchan para sacar de las condiciones de siervos a sus hermanos, y que han sido, como él, escarnecidos y perseguidos. Por ellos conoce la solidaridad de los que luchan”.
Como toda gran poesía, la de Fico se encuentra atravesada por lampos filosóficos, como éste que citamos para concluir.

Es de Rumbo al Paititi, incluido en su celebrada novela El paraíso del diablo:
“Ya no busques el abismo/ ni la montaña ni el mar,/ el Paititi es un lugar/ que está dentro de ti mismo.”

La obra de Fico, especialmente la cinematográfica, ha obtenido galardones en Moscú, Benalmádena (España), Cartagena, Bogotá, La Habana, Corea Democrática; Utrech, Holanda; Pésaro, Italia; Londres, Quito, Buenos Aires, entre otras estaciones del mundo.

Pero lo importante es que la de Fico es una relevante personalidad cultural que, con su creación paradigmática y la militancia de su pensamiento y acción, es un faro señero de la cultura que puede presentar, hoy por hoy, nuestro país “de metal y melancolía” (García Lorca, dixit)

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