jueves, 15 de septiembre de 2016

UN GRATO RECUERDO CON DELY MARES


DELY MARES, POETA EN FULLERTON

Por: Lic. José Beltrán Peña

A lo largo de toda la historia de la poe­sía peruana, la voz y el talento de la mujer, siempre ha estado presente pero, lamenta­blemente, silenciada y relegada, salvo ex­cepcionales voces a nivel hispanoamerica­no corno: Blanca Varela, Yolanda Westphalen, Cecilia Bustamante y otros poquísimos nombres, a diferencia de los varones, debi­do -entre otras razones extraliterarias-, al enfermizo misoginismo crítico, el decaden­te machismo y mediocres intereses de po­der efímero.

De la misma manera, a lo largo de todos los tiempos -sin importar las estaciones de sus edades y el color de sus pieles-, se presentan nuevas poetas trayendo consigo expectativas y esperanzas poéticas, tal es el caso de la poeta peruana, Dely Mares (seudónimo de Delicia Quiroz de Mares), nacida en la paradisíaca ciudad de Iquitos en la década del cuarenta, y lo hace publicando sus primeros versos en el N° 38 de la revista de poesía peruana "ESTACIÓN COM-PARTIDA" (Lima-Perú), -que se encuentra de aniversario ya que fue fundada en 1990-, bajo el título de POETA EN FULLERTON.

Amén de haber merecido algunas menciones honrosas en impor­tantes concursos internacionales, como los del Instituto de Cultura Peruana en México y de la Casa de la Cultura de Miami, por su gran desprendimiento y radio cultural, ha sido elegida en Fullerton (Cali­fornia, EE. UU.) representante del Consejo Internacional de Las Ar­tes (CONSUART) del Perú que preside la doctora Ruth Hurtado Es­pejo.

En POETA EN FULLERTON, han sido publicados ocho poemas, en los cuales podemos percibir una elevada sensibilidad humana, nos­talgia provinciana (propia del nacional en tierras lejanas, en especial los latinoamericanos), matizados -poéticamente hablando- con la te­mática patriótica casi olvidada en estos últimos tiempos. Llegando a conjugarse con los recuerdos, los miedos y con los múltiples vaivenes para seguir respirando, generando una voz inquietante y personal; de protesta y de deseos, de amores y de rechazo, de deberes y de multico­lores encantos.

En el poema "CORINA", podemos percibir el amor más sublime y universal del mundo, el de la madre hacia el hijo y éste entrelazado con el de la nieta, desplazándose el amor por amor, a través de la figura de una muñeca:

Dice:                  Yo quiero a la madre
yo quiero que crezca
rodeada de amor
(...)
que sepa que es ella / /
una obra maestra de la creación

para después rematar y compartir su sentimiento:

Yo quiero a la madre
yo quiero a la hija
las dos son muñecas
la madre es mi hija
la hija es mi nieta.

"GODZILLAS DE LA VIDA", es un canto a su hombre, a su sos­tén con nervios, gozos y rojas ebriedades, compartiendo -estóicamen­te con el lector- el brillo de su sol en noches de amor:
"En mis noches su sexo es una estrella
con el alba su cuerpo me despierta. / /

"JUANITA", es un poema, basándose en la mundialmente conoci­da, admirada, ensalsada, manoseada y exaltada, la momia de Ampato mostrándonos su poética:

/ / con la mente puedo sentirme poeta
entrar en los libros de antología
compartir mi vida junto a los maestros
sintiendo con ellos sus cantos del alma / /

para con aires de Santos Chocan confesar:

/ / con la mente puedo: en feliz regreso llegar a los brazos de mi padre Inca
latir con mi pueblo, mirar en la altura
el vuelo del cóndor que, con su murmullo le dan a mi sueño dulcísimo arrullo ¡Una eternidad!

En "EL REGRESO", nos transmite la nostalgia y la melancolía psi empre viva de los que se van de su cuna y de su gente, para "progre-. Fiar" o "perderse", en otras latitudes del orbe, con otras lenguas y otras pieles, haciéndonos recordar al inigualable César Miró:

"Hoy que regreso a ti patria querida
quiero contarte mi dolor tremendo
por ti clamaba en el destierro injusto
eres objeto dulce de mi tierno anhelo
mis ojos te han llorado hasta el cansancio
sufriendo la desgracia de no verte //

Llegando Mares, toda enamorada a jurarle al Perú:

"Te juro patria con el pecho abierto:
no tengo otro suelo
ni otra bandera //

En, Exorcismo a un coraje, se pronuncia frente a los seres malévolos los oportunistas, los infieles (producto de una experiencia negativa)

/ /hay gente que hace un (pet) de una serpiente,
mantenerte en distancia es lo prudente,
tirarte en el olvido: (es tu castigo
dejarte que te ahorques con tu cola).

Y en los poemas, Al soldado peruano El taita del indio, pode­mos percibir la cualidad poética que la hace diferente del trabajo de muchas mujeres, su temática patriótica al desnudo, en sangre viva y las visceras andando, leamos:

/ / Selva ya no eres virgen...
la fuerza del soldado te ha vencido
y tu verdor lleva ahora en tus matices
el rojo de la sangre de tus hijos valientes,
soberanos, y peruanos / /

Estos versos, son sinónimo de homenaje al soldado anónimo, que cala en cada uno de los peruanos (actor y/o testigo), de sus muertes sin razón, y comprendemos a la poeta, cuando escribe:

/ / Aquí quedamos todos testigos de tu hazaña
bendiciendo tu nombre, bendiciendo la paz / /

Al leer, Taita del indio, podemos entender la compasión y la solida­ridad con los desheredados del país, por la patria entera, diciéndole al Presidente del país sin apellidos y sin tiempo:

/ / Señor Presidente: La patria es soltera,
afanosa busca padre para sus hijos,
porque están sufriendo de tribulaciones.
de abusos de un hambre que ya se eterniza / /

Para más adelante sentenciar, y podríamos decir que es un verso de antología:
/ / Cuando el pan se esconde... se derrama el vino / /

A través de estos textos, Dely Mares, nos ha demostrado que tiene madera y fibra poética, y estamos muy seguros que con la publicación de su primer poemario bajo el sello de Ediciones Amantes del País, podremos leer con mayor objetividad su talento.

Buena suerte, peruanita bonita.

José Beltrán Peña


(*) Palabras vertidas en la presentación de la revista de poesía peruana, Estación Com-Partida, N° 38, con poemas de Dely Mares, bajo el título de Dely Mares, poeta en Fullerton, realizado en el auditorio del Consejo Internacional de las Artes (CON­SUART) de Lima (Perú) en marzo del 2000.





Ruth Hurtado Espejo, Graciela Briceño, César Ángeles Caballero, Dely Mares y José Beltrán Peña en el ICPNA de Miraflores.

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