jueves, 30 de junio de 2016

"BONSAI EN PRIMAVERA" de MARÍA TERESA FUKUSHIMA TAKAMATSU. Por JOSÉ BELTRÁN PEÑA.




     La vida siempre nos brinda el privilegio de poder conocer en nuestro camino a extraordinarias personas que son ejemplo de valentía, perseverancia, amor y de mucha vida compartida, venciendo pruebas y quebrando muchas barreras que siempre tratan de cortar nuestro destino, una de ellas es, nuestra estupenda poeta-amiga, María Teresa Fukushima Takamatsu.

     Ella, con su mágica y dulce sonrisa me pide que escriba algo sobre su primer poemario, Bonsai en primavera, cómo decirle que no?, al contrario qué felicidad y qué orgullo de poder hacerlo!. Desde el título tiene mucha vida, arte y esperanza. Leamos:

     Nuestra poeta, sabe que la poesía es un arte mayor y que por ende, trae mucho trabajo con la palabra y posee una comunicación especial casi divina:

“La palabra es el imperio / de la divinidad humana / son inspiraciones, / encubiertas por el misterio.”

     Es una mujer religiosa de mucha fe y respetuosa de los lineamientos implícitos; palpando la aceptación de la imperfección del hombre y su caminar en el mundo:

“”Dios envió a sus hijos, / íntegros, imperfectos, prodigiosos / todos ellos, simbolizan la humanidad / rutilantes, giran alrededor del mundo”.

     Pertenece a un grupo importante que forma parte de la población peruana, tiene ancestros japoneses; y como debe de ser, se siente orgullosa del suelo que la vio nacer y de la sangre que corre por sus venas, respetando y admirando a ambos países:

“Mis ancestros, son del lejano Oriente, donde el Sol nace / y florecen los cerezos; pero en  mis entrañas, / llevo el alma peruana, paraje de embeleso. / Qué viva mi nación, lo escribo colmada de emoción”.

     Conjuga sus conocimientos de comunicadora social con el arte poético valorizando lo referente al trabajo, metaforizándolo:

“Labras la tierra árida / bajo la luz el alba, / regando la pradera, / con tu sudor y de la naturaleza, / retoñando los encantos de paisajes; / matizando de sutileza, la vida.”

      A diferencia de otras poetas, que de una manera cruda y al desnudo desarrollan el erotismo; ella, lo confronta e ilumina de una manera fina y amorosa enmarcando bellos instantes:

“Me encandilan tus besos, / en una noche de Luna, / se funden nuestros cuerpos, estallando entre lágrimas y gemidos, / su mirada seductora, inspiran mis ansias de amar // MI alma exaltada, grita en silencio, / sintiendo el amor, / bajo una pasión de dulces llamaradas.”

     A ella, como buena ciudadana del mundo, le afecta las injusticias y las atrocidades que nos golpea el corazón, viendo tantas estupideces que genera el propio hombre, convirtiéndose a través de sus versos, una embajadora de la paz:

“Semillero de paz, / dadora de vida, / de versos inmortales, / ángel de mis sueños, / emociones compartidas / un viaje infinito en el universo.”

     En el poema referido al bonsái, refleja su faceta de ser amante y cultora de la pintura y sus entornos, enalteciendo la recreación artística del hombre de la propia creación:

“Arbolito pigmeo, / cuerpo aromático, / ornamento visual, / emisión de tonalidades, / pasión y contraste, / esencia natural de arte.”

     Además de lo mencionado, nuestra poeta Fukushima Takamatsu, abarca temáticas que a todos nos tocan como la muerte que forma parte de la propia vida; el bendito y controvertido amor (a sus padres, a la pareja, al amigo, a la naturaleza, a la vida misma), siendo lo más gratificante, es que sale airosa por su especial talento con elevada sensibilidad y capacidad de ver la existencia, los impulsos y los tiempos con los ojos de su hermoso corazón, poetizándolos.


      Es un maravilloso poemario.



                                     MARÍA TERESA FUKUSHIMA TAKAMATSU


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